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Alicia Pintos, una artista que pasa de barrer las calles al arte del bastidor

arteCORRIENTES - Sus sueños se tejen entre marcos de madera, una técnica ancestral que, según la mujer, "el único límite es la creatividad. Confeccionó prendas y vestidos de lujo, entre ellos la que lució Gicela Méndez Ribeiro en la reciente Fiesta Nacional del Chamamé.

El canto del gallo anunció la llegada del atardecer y en un barrio de la ciudad se respira un ambiente paradisíaco que permite llevar al límite la creatividad y la inspiración, valores que se expresan casi con naturalidad en Alicia Pintos (46), una artista del tejido en bastidores. Por las mañanas, antes del sol, sale al trabajo barriendo las calles pero el resto del día se dedica a tejer sueños entre marcos de madera.

Los mates, cálidos y amistosos, siempre hacen amena las reuniones y en el placentero hogar de Alicia los secretos y las anécdotas permitieron a época conocer más sobre el vasto universo de los tejidos. "No es sencillo el bastidor, para mí no lo fue. Me costó mucho aprenderlo y lo logré porque me di cuenta que me apasiona tejer en bastidores", explicó la artista a este medio. Sus creaciones son piezas de arte, mantas, bufandas, ponchos y hasta vestidos de lujo, como el que lució la cantante Gicela Méndez Ribeiro durante su presentación en la reciente Fiesta Nacional del Chamamé, marca la calidad de un trabajo realizado con ingenio y amor, según la artista.

"Esta técnica es ancestral pero no tiene límites, sólo basta hacerse de ganas y dejar salir la creatividad de cada uno", asegura mientras muestra detalles de algunas prendas de su colección. "Se realizan cuadrados de tejidos. La diferencia está en la confección de la unión de cada cuadrado, cómo se utilizan los colores, no es un tramado muy elaborado, al contrario es sencillo, la diferencia está en cómo se combina las uniones", explicó la artesana.

Nada es sencillo, hasta que la pasión y la creatividad lo permiten. Algo similar ocurrió con ella, "al principio no me salía, hacía un cuadrado por hora y si un poncho lleva 53 cuadrados me daba cuenta que me iba a costar. Así que comencé a practicar y ahora hago un cuadrado en cinco o diez minutos. El resto depende de la creatividad que tenga cada uno", explicó al tiempo que añadió: "Es una pasión para mí confeccionar cada cuadrado".

Ella confecciona de todo, sus manos pueden dar vida desde una manta hasta ponchos, vestidos y prendas de lujo. "Comencé con un curso en el Jardín Botánico, ingresé para aprender a hacer escarpines, luego aprendí las técnicas del bastidor y comencé con las prendas, desde entonces siento una pasión por lo que hago", refirió.

La artista, además, enseña su arte en el Museo de Artesanía de la provincia. "Siempre le digo a los que se acercan 'para comenzar no lleves nada, yo te presto todo. Lo único que tenés que llevar es las ganas de aprender, del resto me encargo yo´", explicó Pintos, mientras enredaba lana cruda entre los puntos de su bastidor.

Para realizar sus diseños no apunta nada y sólo su imaginación y creatividad hacen de las prendas piezas fantásticas. "Me inspiro en el momento, no tengo nada escrito. Se me ocurre algo, me siento y comienzo a tejer". De un tiempo a esta parte se dedica a la lana cruda. "Es una lana muy noble, me encantó y comencé a trabajarla", explicó.

Por ahora pasa sus mañanas barriendo las calles de la ciudad pero no deja de tejer sus sueños ligados al arte del diseño.

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De día cenicienta, de noche princesa

Todas las mañanas sale a trabajar y regresa para el mediodía. "De día me pongo mi traje de cenicienta, junto la basura de los vecinos, barro las calles, me subo al camión para recoger las ramas y de noche me pongo el traje de princesa", expresa Alicia Pintos. "Voy a desfiles, muestro mis trabajos, me contacto con la gente y les regalo una vaquita de San Antonio que es mi identificación, los hago en bastidores", comentó con una enorme sonrisa.

Para ella ser barrendera y artista son dos facetas de su vida, una con dedicación y esfuerzo, la otra empapada de pasión y orgullo. "Lamentablemente el arte no está bien retribuido, el artesano no está considerado como artista, al contrario, está relegado, no sé por qué", refirió Pintos, quien enseña sus técnicas en el Museo de Artesanías de la provincia (Quintana esquina Salta), en la capital correntina.

Para ella los artistas son una especie de "maestros de lo que hacen, aman lo que hacen y dedican mucho tiempo a ello. En el mundo del bastidor se realizan prendas únicas, no se puede hacer algo de lo mismo porque el artista ama lo que hace y lo hace único", refirió.

En este contexto Pintos manifestó que su sueño está ligado a los tejidos, "me gustaría vivir de mis prendas. Algún día dejaré la escoba para dedicarme exclusivamente a los bastidores. Por ahora no puedo", explicó.

Por último refirió que el secreto de lo que hace está sólo en la dedicación y el esfuerzo. "Aprendí que las personas pueden ser buenas en todo lo que hacen, hasta para basurear, y siento que soy buena en lo que hago. No hace falta que la gente me lo diga, lo siento por la dedicación que pongo a lo que hago, hasta para barrer las calles", manifestó la artista.