Back Está aquí: Inicio Entretenimiento Música Raro, como encendido

Raro, como encendido

tangoDiscos ,"Tango Chino Cuarteto" - La agrupación se mete con tangos conocidos de una manera no tradicional, pero con la impronta del género.

Tango Chino -agrupamiento variable que en esta nueva forma de cuarteto integran Edgardo "Chino" Rodríguez en guitarra y arreglos, Fulvio Giraudo en piano, Juan Raczkowki en violín y Adrián Speziale en contrabajo, más el cantor platense Caracol como invitado- es un conjunto que en cierta forma le hace honor al nombre. En este caso un "tango chino" no es como quien dice un "programa japonés"; tango chino es un tango enrarecido, pero enrarecido desde adentro, sin fórmulas de jazz, fusión ni estilizaciones clasicistas.

El nuevo disco (Tango Chino Cuarteto) incluye una decena de piezas, nueve de las cuales no podrían ser más clásicas: Por una cabeza, El motivo (ambas en la voz de Caracol), La yumba, Desde el alma, El choclo, Fuga y misterio (sin fuga, con misterio), Milonga de mis amores y Melancólico. Como puede verse, el cuarteto recorre varios de los huesos más duros del repertorio, y se lanza sobre ellos con total determinación; cambiando los acentos, fragmentando los motivos, superponiendo lo que se daría en forma sucesiva, rearmando los materiales e introduciendo variaciones melódicas y armónicas. Tampoco la orquestación se ajusta a los modelos tradicionales, y en la exquisita interpretación de Desde el alma las pinceladas espaciadas del violín terminan creando una pieza dentro de otra.

En El choclo, especialmente en ciertas figuras del piano, parece oírse un eco (consciente o no) de los Postangos de Gerardo Gandini; aunque el espíritu de los postangos tal vez sobrevuele más allá de las figuras musicales concretas, a la manera de un enfoque general, dominado por una afectuosa ironía y cierta obcecación con los gestos fuertes del tango.

Cierto principio de distancia ni siquiera se disipa a la hora de acompañarlo a Caracol; más bien, podría decirse que se potencia de manera deliciosa. El conjunto no se pliega a la voz del cantante, sino que crea una suerte de trama paralela, por momentos casi saturada, desafiante. Pero el genial Caracol, acaso la voz más original y persuasiva del tango actual, siempre encuentra el espacio donde moverse, su aire propio. Las interpretaciones de Por una cabeza y El motivo son dos momentos particularmente excepcionales de este disco.

El álbum cierra con una composición de Edgardo Rodríguez, La colorada, una pieza instrumental cuya única relación evidente con el tango es la idea de una forma en dos partes: en este caso, una especie de marcha sincopada que alterna con un vals hermosamente hipnótico.