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Stiuso habló de una "guerra" entre espías tras la muerte de Nisman

STIUSOLa versión del ex director de la SIDE sobre su pelea con el espionaje K.

En su testimonio, afirmó que se dio una orden ilegal a Migraciones para saber sus movimientos, reveló el dueño de un teléfono clave y vinculó a Aníbal Fernandéz.

Detrás de la denuncia por encubrimiento contra Cristina Kirchner y la muerte de Alberto Nisman hubo una "guerra" entre el sector de la SIDE que manejaba Antonio Stiuso y los servicios de inteligencia que respondían al ex director de Reunión de esa organismo, Fernando Pocino, al ex jefe del Ejército general César Milani y al ex jefe de gabinete Aníbal Fernández. Del testimonio de Stiuso de febrero pasado ante la Justicia, se conocieron nuevas, extrañas e ilegales pinchaduras de teléfonos, uso de aparatos de intercepción "tácticos", y seguimientos ilegales desde la SIDE, la Aduana y Migraciones.

Stiuso fue el espía favorito de los Kirchner hasta mediados del 2012, pero cuando Cristina comenzó a negociar con Irán -primero en secreto y luego en forma pública para llegar al pacto del 2013 por el atentado contra la AMIA-, se desató una "guerra" de dimensiones aún no conocidas.

En el contexto de esa "guerra" Stiuso puso el falso secuestro del dirigente ferroviario K Severo Caballero del 2012, la muerte de su espía "El Lauchón" Viale en un tiroteo con la policía bonaerense en el 2014 y una serie de amenazas de muerte contra Nisman que apodaban "pajarito" al fiscal.

En su testimonio ante la jueza Fabiana Palmaghini, Stiuso reveló un dato hasta ahora totalmente desconocido: aportó un documento de Migraciones que demuestra que el domingo 18 de enero del 2015, a las 16, la SIDE en manos de Oscar Parilli y Pocino realizó una consulta sobre sus movimientos migraciones sin una orden judicial. Fue 7 horas antes de que se supiera que Nisman estaba muerto de un balazo en la cabeza. Stiuso, que había sido echado de la SIDE en diciembre del 2014, también afirmó que la SIDE había emitido una "OB" (orden de observación) sobre él, jueces, diputados entonces opositores como Patricia Bullrich y periodistas como el autor de esta nota. Esta denuncia está siendo investigada actualmente por el juez federal Sebastián Casanello.

Mientras cambió de domicilio y se negó a recibir una custodia de la Policía Federal que le había ofrecido Cristina por miedo a que lo maten, reforzó sus medidas de seguridad: siempre iba armado, no usaban mails, ni teléfonos inteligentes. En su testimonio dio otro dato intrigante sobre las extrañas llamadas de él con el director de Análisis de la SIDE Alberto Mazzino, y de éste con Pocino, quien a su vez hablaba con Milani el domingo 15 de enero, desde las 9 de la mañana, doce horas antes de que se supiera que Nisman estaba muerto en el baño del departamento que alquilaba en las torres Le Park. Estas comunicaciones constan en un informe de la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal que pidió la entonces fiscal Viviana Fein y que Clarín reveló en exclusiva el 28 de noviembre del año pasado.

El mismo informe destaca que entre estos teléfonos antes no había cruces de llamadas los fines de semana. Esas conversaciones telefónicas fueron descubiertas gracias a que el fiscal federal Carlos Stornelli declaró que habló con Nisman el viernes 16 y que su celular tenía llamadas con un teléfono celular a nombre de Silvia Tomalini, la ex mujer de Pocino. Stornelli y Pocino fueron compañeros de estudios en la facultad de Derecho de la UBA. En su testimonio, Stiuso primero afirmó que "no hablé con Milani" y dijo, con ironía: "No tuve el placer de conocerlo".

Después se refirió al teléfono que se activó en esa red de llamadas y que estaba a nombre de Héctor Goncálvez Pereira, quien murió la semana, en un violento ataque de "piratas del asfalto" cerca de Luján, quienes se llevaron el camión que custodiaba con remeras Lacoste pero luego extrañamente lo abandonaron sin llevarse ni siquiera una.

En su declaración testimonial ante Palmaghini, Goncálvez Pereyra había dicho en el 2015 "que tenía una flota de Nextel a su nombre y uno es el que (Luis) Miño se conecta cuando ya aparece sin vida Nisman". Miño era uno de los custodios de Nisman. Explicó que las empresas de seguridad Vesuvio y PCDA le brindaban servicios al Exxel Group de Juan Navarro. Dijo que Carlos Miño, hermano de Luis trabajaba con él en esas empresas desde que se retiraron de la Policía Federal.

Goncalvez Pereyra dijo que el número de Nextel que estaba en su nombre y se activó en esa red de llamadas entre espías se lo entregó Eugenio Ecke a Carlos Miño. Recordó que Ecke le compró un equipo de teléfono de alta gama (marca Airon Rock) el 30 de diciembre por 8 mil pesos y que no lo pagó la empresa Exxel "sino que Ecke se hizo cargo". Preguntado por la fiscal, Goncalvez dijo que Ecke era amigo de Claudio Picón, quien prestó un Audi que usaba Nisman. En realidad, fueron más que amigos. Ecke y Picón fueron socios en las empresas Easy Pack, Control Bag y Starpack. Pero lo más importante es que Ecke participó de la empresa de seguridad privada Bluehawk Consulting.

Al consultarse a Stiuso por uno de esos teléfonos Nextel de la flota de Goncálvez Pereira que termina con los números 7834, dio el dato intrigante: "Es de un agente mío, lo tengo registrado en mi teléfono como 'Flaco' y responde al nombre de Alejandro Patricio". Este era el jefe de los puestos de control estratégicos de la SIDE en el aeropuerto de Ezeiza, aeroparque, Don Torcuato y San Fernando y fue echado en diciembre del 2014 de la SIDE por su nuevo jefe, Parrilli. "Sé que ya no pertenece a la SIDE pero en esa fecha debía estar trabajando. Debe tener llamadas con integrantes de la secretaria de inteligencia porque eran teléfonos de trabajo". Este teléfono que usaba Patricio deberá ser analizado ahora por el juez federal Julián Lijo y el fiscal Eduardo Taiano, que se quedaron con la causa por la muerte de Nisman esta semana, tras un fallo clave de la Corte Suprema.

En su relato de esta "guerra" de espías, Stiuso habló de "grupos de inteligencia paralelos" entre los que nombró a la empresa de seguridad privada Dark Start a la que implicó en un supuesto seguimiento ilegal de Nisman antes de su muerte que, dijo, se demuestra con el virus que el fiscal tenía en su celular. Pero lo más inquietante fue que, además de a Pocino y a Milani, vinculó con esa empresa al ex jefe de Gabinete Aníbal Fernández.

Como corolario, antes de su asilo en EE.UU. afirmó que dejó un "avance" de la informe de inteligencia del atentado contra la AMIA que, si no lo destruyeron los K, tiene que estar en los archivos de la ex SIDE. Reveló que tenía audios que no usó Nisman en su denuncia contra Cristina como, por ejemplo, en que referentes iraníes con apoyo de socios K intentaron armar "una empresa de cobertura" en la Argentina.