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Narcotráfico: la Justicia ordenó más de 40 allanamientos en las villas 31 y 31 bis

villasEl magistrado federal Ariel Lijo dispuso un gigantesco operativo en una causa por tráfico de drogas.

La Justicia federal dispuso este jueves más de 40 allanamientos en el marco de una causa vinculada con el tráfico de estupefacientes, según informó el Centro de Información Judicial (CIJ), sitio web que depende de la Corte Suprema de Justicia.

Los procedimientos, ordenados por el magistrado Ariel Lijo, incluyen la intervención de organismos estatales de la Ciudad de Buenos Aires y del gobierno nacional para preservar la seguridad de los residentes de la villa que no están relacionados con la actividad ilícita que se investiga.

El titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°4 acreditó el funcionamiento de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de estupefacientes y detalló la forma en la que operan en el interior de los asentamientos con un grado de organización tal que "tornan sumamente complejas las investigaciones judiciales", precisó.

El Poder Judicial determinó que estas estructuras criminales organizadas cuentan con procedimientos preestablecidos que tienen como fin evitar la intrusión de la Policía dentro de los asentamientos y así dificultar las investigaciones judiciales. Para ello, aclaró que estas bandas se valen de numerosos inmuebles en el interior de la villa, al punto tal que toman manzanas enteras, y así estructuran los lugares de venta, acopio y ocultamiento de estupefacientes y de armas.

Para su materialización, los narcos usurpan por la fuerza las casas que resultan ser estratégicas en el barrio, no de manera azarosa sino las que resultan ser linderas a los puntos de venta, justamente, para así trasladar los estupefacientes de casa en casa con conexiones internas sin tener que desecharlos ante la intrusión policial.

A través de las medidas ordenadas, se determinó la existencia de lugares en el interior de la villa de imposible acceso para el personal policial que desarrolla la investigación, al punto tal que diseñan y colocan puertas o rejas directamente en los ingresos y egresos de determinados pasillos sin permitir el acceso a personas ajenas a las estructuras criminales que llevan a cabo la actividad ilícita.

Lijo explicó también que estas estructuras criminales cuentan con personas comúnmente conocidas como "centinelas" o "satélites", que se ubican en los techos de los domicilios y se encuentran armados, cuya función no es únicamente brindarles seguridad frente a posibles peleas en el barrio, sino también la de vigilar la zona para advertir la presencia de personas extrañas en el lugar (policías, entre otros) y dar aviso mediante señas, como silbidos o gritos, que inmediatamente causan la interrupción momentánea de sus actividades.